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Reflexiones de una ráfaga de terror

Reflexiones de una ráfaga de terror

Hacía mucho que no escribía sobre análisis del mundo árabe o terrorismo. Soy barcelonés y ayer viví una pequeña ráfaga de terror en mi ciudad que me ha hecho volver a sacar el lápiz y dedicar unas palabras a los hechos transcurridos ayer. No sabía exactamente cómo enfocar dichas líneas y por eso he preferido esperar hasta ahora; para poder reflexionar y macerar bien todas las ideas en mi cabeza; para disponer de más información y poder realizar una selección de lo que escribir. Sabía y sentía que alguna cosa debía escribir, pero la verdad me ha costado decidir el tema.

Para empezar, he de decir, remarcar y definir lo vivido ayer: una ráfaga de terror. Eso es así, algo innegable, empírico. Hacía muchos años que Barcelona no vivía un atentado; y en España el último fue en el 2009 perpetrado por ETA. Por tanto, para ser justos y éticos no podemos hablar de terror constante, ni de apocalipsis, habiendo poblaciones que sufren semanalmente el mismo terror que ayer se vivió en Barcelona. Lo sucedido ayer en Barcelona es una pequeña dosis de empatía con el resto de sociedades que huyen precisamente de este terror, y que a día de hoy mueren ahogadas en el mediterráneo para indiferencia nuestra. Ayer sufrimos y ayer lloramos. Solo espero que aprendamos a amar al prójimo, que aprendamos a aceptar y a acoger. Que la política del terror, de la que hemos sido víctimas, no despierte el odio ni la rabia de nuestra psique. Al contrario que ellos, no somos psicópatas ni trastornados. Somos personas que debemos hacer uso de la razón y de los valores con valentía que caracterizan una sociedad democrática.

Ahora quiero dedicar unas frases a un pensamiento que me tiene en vilo desde ayer cuando empezó toda la tragedia. ¿Cómo es posible? Se ha afirmado que se esperaba un atentado inminente, y así ha sido. En el punto más obvio de Barcelona en el momento de máxima afluencia de personas. ¿De verdad? Por qué no se ha hecho como el resto de ciudades europeas y se han empezado a poner barreras de acero en todos los accesos peatonales, por dar una solución. Una periodista ayer dijo: “el terrorismo busca la fisura del sistema para hacer daño y por este motivo siempre habrá terrorismo”. He de decir que estoy 100% de acuerdo con esta declaración. Pero si atentar en el corazón de Barcelona repitiendo el modus operandi visto en el resto de Europa es una fisura de nuestro sistema, he de decir que tenemos un serio problema de seguridad. Porque con unos simples pivotes de acero se hubiese podido evitar esta tragedia, como están haciendo el resto de ciudades europeas. Estamos hablando de la Rambla de Barcelona, no de una calle de la periferia.

Quiero hablar también del trato mediático a la noticia del atentado, que en términos generales lo puedo definir de demencial. Imágenes desagradables, buscando las caras de las víctimas, buscando el morbo. Pude leer como se utilizaba un léxico que más que tranquilizar a la población buscaban generar más alarma, más noticia. Hubo una desinformación total durante toda la tarde hasta entrada la noche: medios de comunicación usando como fuentes de información las redes sociales, cuando se debe informar a través de la información dada por los canales oficiales. Noticias falsas circularon durante toda la tarde, debido a las prisas de querer tener una noticia, sin molestarse a contrarrestar nada. Muchos medios faltaron, como pasa siempre en este país, a una ética profesional y humana.  Y una línea dedicaré a un hecho que ocurrido esta mañana: El Mundo y el País han escrito artículos vinculando el terrorismo con la independencia; solo puede decir que me parece absolutamente vomitivo y que esas personas jamás de los jamases se les debería dejar escribir o participar en un medio de masas.

Ahora voy a destacar la obsesión de algún periodista que vi ayer con la declaración del Mayor Trapero de los Mossos d’Esquadra. Se obsesionaban debido a que el Mayor no usará el léxico de terrorismo islámico, ni yihadista ni ninguna palabra que relacionara el atentado con el mundo musulmán. Exigían al Mayor Trapero que estigmatizará a un sector de la población formado por más de 1.300 millones de personas. Estaban irritados debido a esa falta de ética que defina y condene a la comunidad islámica. Por suerte, el Mayor de los Mossos d’Esquadra mostró ética, pedagogía y profesionalidad en el momento de hacer las declaraciones. Exactamente demostró todo aquello que le falto a los medios de comunicación y por tanto, felicito al Mayor por su buena elección del léxico, porqué el léxico nunca es inocente cuando se usa.

Definir el terrorismo de ayer como islámico es un grave error. Error que los terroristas quieren que cometamos. Como estudioso del islam que soy, este terrorismo carece de cualquier base religiosa y son considerados por la comunidad islámica como herejes. Rercordad que más el 90% de víctimas de este terrorismo son personas musulmanas y que, por tanto, están muchísimo más sensibilizadas que nosotros con este tema. Así que no caigamos en el discurso de la islamofobia carente de sentido. Usemos la razón y el buen juicio. Como he escrito antes: solo espero que aprendamos a amar al prójimo, que aprendamos a aceptar y a acoger. Solo hemos sido víctimas de una ráfaga de terror.

Como penúltimo tema antes de cerrar este artículo quiero hacer referencia a una declaración de un periodista que me ha tocado la fibra y el orgullo, debo decir. No recuerdo el nombre, pero decía que “faltaban expertos en islam y estos temas para poder afrontar mejor estos sucesos”. Y quiero contestar. Expertos hay muchos, que nos hemos formado para tratar de entender lo que sucede; que escriben o escribimos sobre este tema, que damos nuestra visión desde un análisis en profundidad siguiendo un rigor académico, ético y profesional. El problema es que no se nos visibiliza ni nuestros rostros ni nuestras opiniones, que se nos tilda de locos y de que no sabemos de lo que hablamos. En muchas mesas de debate televisivos aparecen las mismas personas que hablan de fútbol, de las elecciones americanas o de la violencia machista… Por tanto, que  análisis y visión se puede esperar de esta gente que no se dedica profesionalmente al análisis de estos sucesos que son enormemente complejos.

Hace mucho tiempo que expertos en islam, arabistas, analistas, etc. afirman, afirmamos, que los vínculos de estos jóvenes con este nuevo terrorismo no son religiosos (un informe del CIDOB así lo indica). Son captados en momentos bajos a nivel emocional, cuando sufren serios problemas personales. Cuando su razón se ve afectada por una carencia emocional o trastorno, y que por tanto, la solución, la prevención, no es policial. La solución pasa por dotar de recursos a educadores, profesores, profesionales de la educación para que detecten cuando un joven empieza a pasar por un “mal momento”, sea de la confesión que sea.

Para acabar, sería irrespetuoso no dedicar unas líneas a todas aquellas personas que ayer trabajaron duro para minimizar los daños. Un gesto de su profesionalidad en unos momentos duros. A la enorme solidaridad que mostro la población al donar sangre, a ofrecer sus viviendas como refugio, al llevar comida y agua a la gente atrapada en las rondas con los coches, etc. Felicito desde aquí el gran trabajo realizado en un momento muy difícil. Gracias por vuestro trabajo y gracias por demostrar que hay bondad en la humanidad.

Autor Jordi Sanchez Callado

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